Explicar mal una historia es un arte

¿Porque funcionan muy bien algunas películas que tienen un fallo enorme en cuanto a la historia, y otras, bien explicadas, no convencen?
Casi todos los expertos y gurús sobre como escribir guiones de cine coinciden en que una historia bien construida no puede tener lagunas grandes ni dejar cabos importantes sueltos, pero en la realidad esto no parece ser siempre el caso. Tomemos el ejemplo de la ganadora del Óscar para la mejor película de habla extranjera, "Nader y Simin, una separación": es un drama social y político, sutil y bien observado, pero también hay que admitir que al centro del argumento hay un fallo muy importante. (¡Atención! Si todavía no habéis visto esta película, recomendamos no leer mas...). Dos de los personajes principales están delante de un juez y se denuncian el uno y el otro: la mujer denuncia a su empleador por supuestamente provocarle un aborto por haberla empujado y el empleador hace una contra denuncia por dejar a su padre, que padece Alzheimer, solo en casa con un brazo atado a una cama. Aunque entre ellos se hacen muchas preguntas penetrantes, en ningún momento ni al juez ni al protagonista masculino se les ocurre preguntar a la mujer que perdió su embarazo porque tuvo que salir de la casa, dejando el anciano en tal estado. Esta omisión chocó tanto que en CP casi la estuvimos gritando a la pantalla, aunque queda claro que si esta pregunta se hubiera planteado, el drama habría acabado casi en ese mismo momento. Curiosamente, este fallo en la construcción del argumento no impidió que disfrutásemos de cada momento de la calidad de "Nader y Simin". Algo parecido pasa con "Algo en Común" (2004), que se re-editó en DVD este año y que adquirimos hace poco. Durante la película se insinúan una serie de sospechas alrededor del comportamiento del padre con su mujer y su hijo, insinuaciones que se dejan totalmente irresueltas al final de la película. En esta ocasión, se puede sospechar que los realizadores decidieran dejar a un lado este tramo del argumento en favor de resolver solo la relación sentimental entre los dos protagonistas principales. A pesar de estos hilos narrativos sueltos, Algo en Común es una película que no deja de desprender ternura y autentica diversión.
Del otro lado, veamos dos ejemplos de películas bien narradas y interesantes, pero que no convencen al mismo nivel. Primeramente, "Celda 211", la resolución de la cual se basa en que durante un disturbio fuera de la cárcel, el director de la misma institución, por ningún motivo aparente se viste de policía anti-disturbios y asalta personalmente a la mujer embarazada del protagonista. Además, todo esto esta captado por televisión en directo (el director de la cárcel levanta el visor de su casquete para ser fácilmente identificado después del atraco) y si ya no fuera demasiado, todo esto es transmitido en directo dentro de la cárcel, naturalmente provocando la ira del protagonista que lo mira. Muy bien ligado todo, pero se han amontonado tantas coincidencias inverosímiles que para nosotros el trama pierde credibilidad y deja de ser convincente.
Otra pequeña decepción tuvimos con "Blackthorn", película española galardonada en los Goya de este año, aunque principalmente de habla inglesa, con los actores Sam Shepard y Eduardo Noriega. Hay un giro final de la historia que resuelve bien la trama, pero que no nos pareció envolvente a nivel emocional. Estimamos que el problema radica en la pobreza de la caracterización de los personajes principales. En el caso de Butch Cassidy, representado por Sam Shepard, fue el actor que le dio verosimilitud, matices y carisma al personaje esencialmente idealizado y simplista del guión. Eduardo Noriega, aunque buen actor, no pudo con el dibujo uní-dimensional y francamente tópico de su personaje, blanco y negro y sin motivaciones suficientemente complejas y creíbles. Creemos que por eso que el tono general de la película y el giro "sorpresa" del final nos dejaron un poco fríos.
¿Conclusión? Parece que las mejores películas se empeñan más en evitar tópicos que en buscar una estructura perfecta y que la originalidad, la autenticidad y la frescura pueden sobreponerse sobre casi cualquier lapsus argumental. Es el arte de "mal" explicar una historia.
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